Desde 1975, año en que se realizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en la ciudad de México, las miradas sobre sus diferentes problemáticas se enfocaban solo desde el enfoque de la "mujer" como grupo poblacional homogéneo, el cual fue enriquecido a través de los años, con otras perspectivas como el de mujeres en plural haciendo ruptura con la homogeneidad y valorando la heterogeneidad como alternativa de análisis incluyendo los enfoque étnico y la diversidad.
Si bien el primario enfoque mujer-mujeres fue útil en aquel contexto, todavía mantiene su vigencia porque existen problemática exclusivas de éste género; pero también se hace necesario evidenciar y comparar la situación y condición de las mujeres en relación a los hombres, es decir, la utilización de la perspectiva de género desde la equidad en la diferencia, para desarrollar estrategias que permitan el acceso de los recursos y derechos desde la justicia de género.
Lo anterior permite a las instituciones garantes de estos derechos incluirlos como políticas públicas en Planes de Desarrollo, Programas y Proyectos en los cuales la asignación de presupuestos sensibles al género es prioritaria para avanzar en los compromisos del Estado.
Se trata entonces, de que ésta mirada ayude a soportar la gestión de políticas públicas y derribar las inequidades entre hombres y mujeres, de manera que se coadyuve a construir una sociedad equitativa.
El "Observatorio de Mujeres y Asuntos de Género del Departamento del Atlántico" se justifica en que: